Buscar este blog

domingo, 17 de marzo de 2019

Hechos de Pedro: Fragmento copto

HECHOS DE PEDRO


Fragmento copto
En el primer día de la semana, que es el día del Señor, se reunió una multitud y traían a muchos enfermos para que Pedro los curase. Y uno de la multitud se aventuró a decirle a Pedro: “He aquí, Pedro, que ante nuestros ojos has hecho a muchos ciegos ver y a los sordos oír, y a los cojos caminar, y has socorrido a los débiles y les has dado fuerzas; pero, ¿por qué no has socorrido a tu hija, la virgen, quien creció hermosa y creyendo en el nombre de Dios? Porque mira que uno de sus lados está enteramente paralizado y ella yace allí en un rincón desamparada. Podemos ver a todos cuantos has curado, pero a tu propia hija la has descuidado”.
Pero Pedro sonrió y le dijo: “Hijo mío, solo Dios sabe el porqué de la enfermedad de su cuerpo. Debes saber que Dios no es débil ni le falta el poder para darle este regalo a mi hija. Pero para que tu alma se convenza, y que aquellos aquí presentes crean aún más -entonces miró hacia su hija y le dijo: Levántate de donde estás sin ayuda de nadie, sino de Jesús solo, y camina entera delante de éstos, y ven hacia mí”. Y ella se levantó y fue hacia él. Y la multitud se regocijo de lo sucedido.
Y Pedro les dijo: “Miren, sus corazones están convencidos de que Dios no es incapaz de hacer lo que pedimos de él”. Ellos se alegraron más y glorificaron a Dios. Y Pedro le dijo a su hija: “Retorna a tu lugar y siéntate ahí, y vuelve a tu enfermedad, pues es lo conveniente para ti y para mí”. Y la joven volvió a su lugar y fue como antes. Y toda la multitud lloró y pidió a Pedro hacerla sana de nuevo.
Pero Pedro les dijo: Vive el Señor, esto es lo conveniente para ella y para mí. Porque el día en que ella me nació, vi una visión, y el Señor me dijo: Pedro, este día te ha nacido una gran aflicción, por ésta tu hija que traerá dolor a muchas almas si su cuerpo permanece sano. Pero pensé que la visión se burlaba de mí.
Cuando la joven tenía diez años, se convirtió en un tropiezo para muchos. Y un hombre muy rico, de nombre Ptolomeo, al ver a la joven bañándose junto con su madre, envió por ella para tomarla como esposa. Pero su madre no lo consintió. Y envió muchas veces por ella, porque era impaciente.
[Falta una página]
Los sirvientes de Ptolomeo trajeron a la joven, y dejándola bajo la puerta de la casa, se fueron.
Cuando vi esto, yo y  su madre fuimos abajo y encontramos a la joven con un lado de su cuerpo, desde la cabeza hasta los dedos de los pies, paralizado y seco: y la llevamos lejos, alabando al Señor que había preservado a su sierva de la humillación, la vergüenza y […]
Esta es la razón de porque la joven continua así hasta este día. Ahora, entonces, te conviene saber el final de Ptolomeo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario